Su nombre era Camila, como su abuela materna.- Su padre había muerto cuando ella contaba con sólo tres años de edad.- Su madre ... una larga historia.- Comenzó a padecer problemas mentales al enviudar, los cuales se fueron agudizando.-
Cuando Camila nació, sus padres se fueron del pueblo para vivir en la gran ciudad, donde encontrarían mas posibilidades de trabajo para ellos y una mejor educación para su hija.- Esta era una niña muy triste y solitaria.- Nunca ni sus maestros, ni sus amigos supieron lo que sucedía en su casa.- Una prima de su madre, de mal carácter y de malos tratos para con Camila, se hizo cargo de todos los quehaceres hogareños y fue su tutora.- Era ella quien no permitía que se hable del tema de su prima.- En ese oscuro y doloroso ambiente la niña fue creciendo.- Soñaba con algún día poder llegar a ser médica psiquiatra.- Y lo logró.- Fue una de las mejores estudiantes de su promoción y gracias a Luis, el medico de su madre, y a partir de entonces su más querido amigo, consiguió que la aceptaran para trabajar en el instituto psiquiátrico de la ciudad, uno de los más reconocidos del país.- No es difícil comprender por que eligió esa carrera.- Nunca pudo perdonarse el no haber podido ayudar a su madre del infierno que vivió a causa de su incapacidad.- Quería ser útil.- Estudiar cuales eran las causas científicas que hacían que su progenitora no haya podido nunca decirle que la amaba, ni la haya socorrido en los momentos más duros que ella tuvo que vivir como mujer.- Ahora estaba en sus manos la posibilidad de enfrentarse contra esta enfermedad y tenia la esperanza de que si bien era una guerra sin tregua la iba a ganar.-¿ Demasiada ambición para una simple doctora de tan solo treinta años?.- Puede ser.- Pero ya no volvería atrás.- Además la vida nunca había sido fácil para ella y sabia que para lograr lo que quería necesitaba dejar todo.- Entregarse, en cuerpo y alma.-
Era mucha la gratificación que sentía al ver que gracias a sus esfuerzos sus pacientes mostraban constantes mejorías.- Sin embargo no podía olvidarse de Olga, su madre.- Era una pesadilla de la que no podía escapar.- En cada mujer que debía atender veía el rostro de Olga.- Se sentía perseguida por su pasado y sus secretos.-
Comenzó a correr un frío paralizante por su cuerpo.- Habían pasado muchos años ya de estar en diario contacto con seres humanos de “frontera” como ella los llamaba.- "Viven simultáneamente en dos mundos, el real y el imaginario, aquel que su mente creaba al no poder enfrentarse a la crueldad del mundo real."- Y ella no era tonta, sabia perfectamente que el mundo real era muy cruel, pero luchó por adaptarse.- No quería caer en la locura.- Era un precio demasiado costoso que no estaba dispuesta a pagar.-
Se sentía muy sóla.- Estaba dando los mejores años de su vida a su trabajo y se estaba olvidando de la hermosa mujer que había en ella.- En cada partícula de su cuerpo se reflejaba el hondo desgaste que padecía.- Sus atrayentes ojos celestes ya no tenían el brillo de su juventud.- Su corazón, ¡ pobre corazón! era el más castigado a causa de su cruzada por querer salvar a sus queridos pacientes.- Ella estaba enamorada, claro que lo estaba; pero no pudo convivir con sus dos pasiones.- Después de poco mas de un año decidió amargamente terminar su romance.- Amaba a su novio, pero había una barrera que la alejaba y no podía entender que era.-
Pero muy lejos de sus deseos estaba el abandonar su causa.- Había llegado a pasar noches enteras sentada a los pies de esas sombrías camas, acompañando a los internos.- No podía darles la espalda ahora.- Era una deuda que tenia con su madre.- La necesitaban y lamentablemente ella los necesitaba a ellos aun más.- Era como una droga, su droga.- Cada día que pasaba tomaba más conciencia de que su vida estaba limitada a las paredes del sanatorio.- Se sentía mas cómoda dentro que fuera de él.-
Jorge Colman
A pesar de las insistencias de Luis y sus demás compañeros no iba a dar el brazo a torcer.- "Ya habrá tiempo para mi” o “ La semana entrante”, les decía cuando trataban de convencerla que se tomara vacaciones.- Pero ni ella se creía lo que decían sus palabras.- Ya no.- Ya era tarde.- El director del instituto le ofreció una cómoda habitación para que se instale por unos días, así podría descansar bien y trabajar más tranquila.- Camila aceptó.- Arregló su recámara de la manera que a ella más le gustaba, con colores muy vivos, con flores... muchas flores.-
Una noche estando acostada, tomó un portarretrato que había sobre la mesita de luz que contenía una foto de su madre y con vos apagada le dijo...- “Perdona mamá, lo intenté”.-
Todo había terminado.- Sin quererlo o queriendo, quien sabe, Camila se había transformado en uno más de los seres humanos “frontera”, que ella mamó desde su niñez.- Había perdido la guerra.-
Se sentía muy sóla.- Estaba dando los mejores años de su vida a su trabajo y se estaba olvidando de la hermosa mujer que había en ella.- En cada partícula de su cuerpo se reflejaba el hondo desgaste que padecía.- Sus atrayentes ojos celestes ya no tenían el brillo de su juventud.- Su corazón, ¡ pobre corazón! era el más castigado a causa de su cruzada por querer salvar a sus queridos pacientes.- Ella estaba enamorada, claro que lo estaba; pero no pudo convivir con sus dos pasiones.- Después de poco mas de un año decidió amargamente terminar su romance.- Amaba a su novio, pero había una barrera que la alejaba y no podía entender que era.-
Pero muy lejos de sus deseos estaba el abandonar su causa.- Había llegado a pasar noches enteras sentada a los pies de esas sombrías camas, acompañando a los internos.- No podía darles la espalda ahora.- Era una deuda que tenia con su madre.- La necesitaban y lamentablemente ella los necesitaba a ellos aun más.- Era como una droga, su droga.- Cada día que pasaba tomaba más conciencia de que su vida estaba limitada a las paredes del sanatorio.- Se sentía mas cómoda dentro que fuera de él.-
Jorge Colman
A pesar de las insistencias de Luis y sus demás compañeros no iba a dar el brazo a torcer.- "Ya habrá tiempo para mi” o “ La semana entrante”, les decía cuando trataban de convencerla que se tomara vacaciones.- Pero ni ella se creía lo que decían sus palabras.- Ya no.- Ya era tarde.- El director del instituto le ofreció una cómoda habitación para que se instale por unos días, así podría descansar bien y trabajar más tranquila.- Camila aceptó.- Arregló su recámara de la manera que a ella más le gustaba, con colores muy vivos, con flores... muchas flores.-
Una noche estando acostada, tomó un portarretrato que había sobre la mesita de luz que contenía una foto de su madre y con vos apagada le dijo...- “Perdona mamá, lo intenté”.-
Todo había terminado.- Sin quererlo o queriendo, quien sabe, Camila se había transformado en uno más de los seres humanos “frontera”, que ella mamó desde su niñez.- Había perdido la guerra.-

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